Al fin, al fin solo en mi casa, al fin, siento que me río, que siento mi soledad, cuando siento mi enloquecer teñir las paredes coloridas de mi hogar en tonos distorsionas; al fin, estos sentimientos me abandonan lentamente, me abandonan y me dejan con mis ojos abiertos, con mi sonrisa bailando, con mi ensordecedora risa.
Me calmo, mi respiración se profundiza en mí, mi calma, medito, me siento en el suelo descalzo para aclarar mi mente de lo ocurrido; el ruido de la soledad abruma mi mente, todo comenzaba como un calmado viaje hasta que mis sentimientos me apuñalaron en lo incierto, hasta que me confundí entre amor y odio.
