Los Zapatos Rojos

Cuando caminaba las calles de mi cuidad, con mi ropa, la de siempre y los mismos viejos zapatos rojos, solía oír una voz en la distancia diciendo: “Déjame tenerlos.” ¿Hablaba de mí? ¿De Mis zapatos? ¿De algo que poseía?

Continuaba caminando, continuaba imaginando mi mundo, con mi música, mis sueños, y contigo, caminando por la acera algunas hormigas cruzaban frente a mí, miraban mis zapatos cada día, como si fuera algo tan especial, seguía oyendo la voz que quería llevarse algo mío, ¿Soy el único que la escuchaba o sólo me hablaba a mí?

Seguía caminando por la ciudad, en mi ensueño, veo gente alrededor de mí y sigo oyendo la voz, pero no la escucho; los grafitis en los muros de la ciudad hacen cada lugar diferente, borran la aburrida roca y es como si un par de tijeras recortaran el color y lo pegaran a las murallas.

Sí, es una ciudad rara, en todos mis años aquí, y he vivido aquí desde que nací, sólo he visto dos cosas a color, yo usando mis zapatos rojos y los grafitis en las paredes, no sé que tienen tan distinto, hasta las personas son grises, es una ciudad tan rara, y rara vez logro escuchar las voces de los demás, suelo verlos sólo moviendo los labios en bocados insonoros de movimiento en vano, de alguna manera, me siento solo, caminando la ciudad bajo el cielo gris, silenciosa, afortunadamente, mis pensamientos me hablan y me hablan a color.

Cuando no salgo, escribo cartas para “alguien”, alguien que necesito, que me acompañe, que esté conmigo, para estar menos solo en este lugar, verdaderamente puedo eso buscar, es mi único deseo; siempre envío las cartas, pero temo que se queden en el fondo del buzón y que un día, ese buzón rojo se llene, y nadie reciba mis cartas.

Encima de todas estas paredes grises hay grafitis, pero hay uno que es distinto, lo visito a diario, es un gran corazón, con flores, y flores, tulipanes amarillos crecen de las grietas del concreto en su muro, ¿Puede la naturaleza ser tan noble que hasta crece dentro del concreto?

Este grafiti es diferente, porque las flores que crecen de él son de color, siempre quiero ver este grafiti, es un corazón, me hace sentir seguro, como si hubiera llegado a mi hogar, no sé por qué.

Salí a caminar un día, como siempre con mis zapatos rojos, caminé a través del incoloro e insonoro parque, a través de las repletas calles, y oí la voz pidiendo mis zapatos varias veces, envía una última carta a “alguien” y me dirigí hacia mi grafiti, al empezar a acercarme al callejón noté un raro brillo y escuché unos pasos, seguí caminando y de repente los otros pasos se detuvieron y yo entré al callejón; adentro levanté mi mirada y noté una hermosa chica rubia, parada viendo el grafiti, y llevaba un par de zapatos rojos como los míos, ella también tenía color, como yo; arrancó un tulipán del muro y me preguntó: ¿Por qué estos están en color y todo lo demás aquí no lo está? Entonces, me acerqué a ella, tomé su mano y dije: ahora, todo estará a color.

Al tocar su mano, todo se coloreó, el sonido volvió; nunca he estado solo desde ese día; ella llevaba un pequeño bolso en su espalda ese día, me preguntó si yo sabía qué era todo esto, ella abrió el bolso, dentro estaban todas mis cartas para “alguien”.

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