Éter

Ah, la mañana se enciende, la luz corta la penumbra de mi alcoba de nuevo, en su rutina permanente; ah, el tiempo se detiene en mi alcoba amarilla, me siento en la cama y estrujo mis ojos, las persianas inhiben al Sol de brillar como debe; ah, me doy cuenta que el Cielo tiene un fondo, y que quizás yo esté debajo de ese fondo, al final del final.

Me siento lleno de vacío y vacío de todo, me siento liviano, con el día pesado sobre mis hombros, los ritmos inconclusos y las respiraciones ininterrumpidas de mi dormir se alejan de mí, la luz me ilumina, el afuera brilla confusamente.

Las sombras que pasan por la luz de mi ventana me dicen que hay existencia del día recién nacido; pero lo que se ha agotado en realidad es mi existencia.

Pienso, en ir a buscarte, caminar bajo la luz del día que vive hoy, en hablar contigo de nuevo, en vernos en nuestro río, en verte ahí, con el viento, con tus pies sumergidos en el agua, junto a los míos.

Ah, caminando por el lecho de grava del río tranquilamente, después de haber aclarado nuestro problema, después de lavar nuestros corazones con un beso apasionado; qué complicado es el amor, qué enredado es un sentimiento que sólo posee un nombre de cuatro letras.

Caminando por el parque en otoño, tu cabello ondea con el viento y las hojas se enredan en él, ya hemos arreglado todo, sonríes de nuevo ante mí, y yo ante ti, te beso mientras caminamos, te beso mientras caminamos y el viento camina contra nosotros; caminamos de manos bajo los tonos naranjas, rojos y amarillos que se conectan a los árboles, y esos colores caen al suelo tejiendo una alfombra.

Te miro, me miras, llegamos a la fuente, a la fuente donde nos conocimos, el viento se sienta a descansar junto a nosotros, contemplamos abrazados cómo el día llega a su fin, cómo el Sol se oculta tras los edificios, me miras de nuevo, sopla el viento y mi corazón tiembla, nos besamos de, ah, ya todo es bueno de nuevo, ya todo ha regresado, ya hemos retornado a lo que debemos ser.

La Luna se eleva sobre nosotros e ilumina nuestros cuerpos sentados, tu piel resplandece junto a la mía, nuestros corazones se exaltan de nuevo, como si nos volviéramos a conocer por primera vez, ah, cuánto he extrañado esto.

Pienso en todo esto, siento todo esto, el día ha sido lo mejor… Me acuesto al final del día de nuevo en mi alcoba amarilla, y recuerdo que el Sol brilla, y recuerdo, que no me he levantado de la cama hoy.

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