Fantasma

Al fin, al fin solo en mi casa, al fin, siento que me río, que siento mi soledad, cuando siento mi enloquecer teñir las paredes coloridas de mi hogar en tonos distorsionas; al fin, estos sentimientos me abandonan lentamente, me abandonan y me dejan con mis ojos abiertos, con mi sonrisa bailando, con mi ensordecedora risa.

 

Me calmo, mi respiración se profundiza en mí, mi calma, medito, me siento en el suelo descalzo para aclarar mi mente de lo ocurrido; el ruido de la soledad abruma mi mente, todo comenzaba como un calmado viaje hasta que mis sentimientos me apuñalaron en lo incierto, hasta que me confundí entre amor y odio.

 

Mi imaginación existe sólo en mí, sólo en mi mente, es algo fácil de enterrar cuando me siento contrariado, y estos sentimientos complicados lo hacen todo más fácil. El ruido, el ruido de mis sentimientos me ensordece, pero no impida que entierre mis pensamientos ni haga un funeral para mis sentimientos.

 

Entro de nuevo a mi casa, a nuestra casa, veo las fotos nuestras, dibujando, haciendo un origami, estudiando, nadando, caminando una mañana por el parque, con éstos ojos que una vez te vieron que una vez te tuvieron a la distancia de un beso, veo todas las fotos puestas sobre el buró de la sala.

 

Enciendo el tocadiscos de la sala y ese disco que tanto amamos comienza a sonar, aunque sólo oigo sus palabras, “Quiero verte siempre”, eso es lo que decía la canción, siempre quise que eso fuera; pero el tiempo tuvo ese desacuerdo conmigo, y se hizo aliado de la vida para lograrlo; ya no puedo decir nada.

 

Entre el jardín de la casa camino contigo, caminamos como solíamos hacerlo, sintiendo el viento rozar nuestra piel, sintiendo el Sol alumbrar el ambiente, y sintiendo nuestros corazones latir en un ritmo expectativo, latir en un ritmo amoroso, latir al ritmo de un beso.

 

A veces subo a la azotea y vemos las estrellas juntos, a veces veo por la ventana y llueve, y en esas veces te abrazo, aunque muchas veces no encuentro algo para hacer, siempre me acompañas, y quitas mi pesar de mí, quitas el ruido de mí; eres encantadora, aunque pasen los años y siga viendo las fotos en el buró.

 

Siento muchas veces como la tristeza me toma por completo, como me agacho en el suelo e intento llorar, siento como si un millón de lágrimas quieren escapar de mi mirada, pero siempre llegas tú, y sólo una lágrima se suicida, sólo una lágrima porque me sonríes, sólo una lágrima porque me haces fuerte, sólo una lágrima, porque desde donde sea, tu amor se siente.

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